Cuando me desperté al día siguiente, y como la Reina me había dicho noté
los resultados, podía oler desde mi habitación la sangre que venia del bar, con
mas potencia de lo que lo hacia antes. El rango que me habían otorgado era por
haber matado a mucha gente, por una parte estaba contenta, pero por otro lado
estaba triste por la misma razón, por que había matado a gente. Pero era un cargo
muy importante y lo que más me preocupaba eran los sentimientos que tuve cuando
aquel caza-vampiros me sonrió.
-Estoy segura de que siendo lo que soy ahora podré alejarme
de todo aquello, no quiero que me vuelva a pasar.- dije en voz alta-. Yo odio a
los caza-vampiros.- dije para convencerme.
Me dirigí a una de las puertas, cualquiera daba igual solo
quería probar como se sentía al volar con aquellas alas. Atravesé la puerta y
vi la ciudad a lo lejos así que abrí mis nuevas alas y me dispuse a volar. La
velocidad había aumentado, aunque las alas pesaban más, me acostumbre
rápidamente.
Mientras sobrevolaba la ciudad vi que el sol estaba a punto
de salir y decidí quedarme en el edificio más alto para verlo. Era precioso ver
aquello. Desde lo alto del edificio podía ver a las personas dirigirse a sus
negocios.
Aún seguía preocupada por Juvia. Tenía que encontrarla.
Entonces mientras caminaba por un bosque cercano a la ciudad noté una ráfaga de
aire que tenia el aroma de Juvia. Debía de estar muy cerca por que el aroma era
muy intenso, pero no fue el único aroma que percibí. El otro aroma me resultaba
familiar. Seguí ese aroma y me llevó hasta una casa en el bosque. Pero allí no
había nadie solo una casa, era extraño por que el aroma de la sangre de Juvia
estaba por todas partes, debió de estar allí pero se marchó. El rastro de ella
no seguía así que marché de allí.
Volví a la sede y me fui a LandIce, les encontré en el mismo
lugar donde se besaron, el estaba tumbado con la cabeza puesta en las rodillas
de Juvia. Lavi la acariciaba el pelo suavemente, y de vez en cuando acariciaba
su mejilla. Mientras ella le acariciaba el pelo a él. Los dos estaban perdidos
en la mirada del otro, no pronunciaban palabra pero podían comunicarse el uno
con el otro a través de sus gestos. Juvia se había envuelto del olor de aquel
caza-vampiros y no reconocía que yo estuviera allí.
Como amiga de Juvia estaba feliz de que encontrara a alguien
que la quisiera. Pero como vampiro, y más ahora como Ángel Vampiro, no podía
dejar que las cosas siguieran su curso, tenía que parar esto de alguna manera.
Cuando anocheció, él la acompañó todo lo cerca que podía de la puerta de la
sede y se despidió dándola un gran beso acompañado de un abrazo tierno. Ella
entró en la puerta y desapareció al igual que su aroma. Yo mientras visualizaba
aquella escena escondida tras un edificio, esta vez no iba a volver tenía que
poner las cosas en su sitio.
¡Ozuchi Kozuchi!- el martillo que tenía en la mano comenzó a
estirarse desde el palo. Se subió en el a modo de escoba y comenzó a volar, por
así decirlo. Cuando el martillo en sí se fue recogiendo abrí mis alas y lo
seguí.
Pasé por varias ciudades, unas con más gente otras con menos
pero, todas iguales hasta que vi delante de mí a Lavi. Estaba quieto esperando
a que su martillo volviera a la forma original. Después se lo guardo en el
pantalón, y siguió su camino. La ciudad en la que estaba era como cualquier
otra, a excepción de su olor, allí debía ser donde los caza-vampiros tenían su
sede por que toda la ciudad estaba impregnada con el olor de ellos, y con el de
los humanos que vivan en ella. Con tantos caza-vampiros estoy segura de que esa
ciudad era la más segura de todas, en cuanto a vampiros se refiere.
Lavi iba distraído, no se había dado cuanta de que alguien le
estaba siguiendo. Mejor para mí no quería que mi plan se echara a perder.
Caminaba por las calles de la ciudad sin preocupaciones, con ambas manos detrás
de la cabeza y seguramente una gran sonrisa en su rostro lleno de felicidad.
-¡Lavi, Lavi!-escuché que alguien lo llamaba. Hasta él llegó
una chica de pelo largo y verde oscuro recogido en dos coletas, acompañada por
un chico con el pelo blanco que le llegaba casi por los hombros.
Los dos llevaban el mismo tipo de traje que Lavi, debían ser
caza-vampiros también. Por suerte no me vieron. Ella no tenia nada extraño pero
el chico del pelo blanco tenia una marca en el ojo izquierdo que no me daba
buena espina.
Seguí a los tres por las calles de la ciudad hasta que
llegaron aun gran edificio a las afueras
de la cuidad pero no pude acercarme, si me acercaba allí sola sería como
suicidarme. Le vi entrar y me quedé esperando a que volviera a salir. El sol estaba
saliendo cuando salió acompañado de alguien familiar, era Yû. Lavi tenía cara
de felicidad mientras que Yû tenía cara enfadada, era distinta a la de otras
veces. Era mi oportunidad si iban los dos solos probablemente Yû no dejaría que
le pasara nada a Lavi, aunque no se llevaran bien eran compañeros. Les seguí a
una distancia prudente ya que aunque Lavi no me detectara, ya que no lo había
hecho cuando estaba con Juvia, Yû si podría, ya lo había hecho varias veces en
el pasado. Cuando salieron de la ciudad
saqué las alas y volé por encima de ellos. Siguieron caminando,
discutiendo como siempre. Mientras estaba en el cielo hice aparecer en mi mano
un cuchillo negro, era un cuchillo ceremonial, el mismo Azame que ya había
utilizado.
-Juvia, perdóname pero es lo mejor.- cogí el cuchillo con
fuerza para que no se me resbalara y me abalancé sobre ellos, mas bien me
abalancé sobre Lavi, el cual seguía perdido en sus pensamientos, con la
intención de clavarle el cuchillo que llevaba en la mano.
Pero Yû que estaba allí, paró mi ataque con su katana, di una
vuelta en el aire y caí de pie frente a ellos, resbalándome por la arena que
había en el camino, paré la caída con la mano. Mientras resbalaba tenia la
cabeza agachada mirando al suelo, pero una vez que paré la levanté con fuerza y
les miré a los dos.
-¿Que estas haciendo aquí?- Me dijo Yû con cara enfadada.
-Lo que mejor se hacer-sonreí con desafío- matar caza-vampiros.
Volví ha abalanzarme sobre él pero Yû volvió a cortarme el
paso, se puso entre Lavi y yo.
-No te dejaré pasar.
-Yû espera te ayudo.- dijo Lavi
-¡No! tu quédate donde estás, esta es mi lucha, yo la empecé
yo la voy a terminar.
-Esto será divertido.- oculté el cuchillo. Y me abalancé
sobre él.
La lucha entre los dos había empezado. Mientras que él
intentaba darme con su katana, yo lo esquivaba, de vez en cuando soltaba alguno
de sus trucos como los insectos infernales, o la ilusión de doble katana, pero
nada conseguía darme.
-No tienes escapatoria, conocemos tu debilidad.
-¿Así y cual es?
-¡KANDA!- por detrás de él aparecieron más caza-vampiros
entre los que se encontraban la chica y el chico que había visto entrar con Lavi.
El chico del pelo blanco se fijó mucho en mí, su ojo
izquierdo, en el que estaba la marca, comenzó a hacer cosas raras.
-Vampiro. –su brazo izquierdo tomó otra forma. El brazo se
alargó hasta llegar a la mano la cual parecía una garra con los dedos muy
afilados, todo ello plateado, y tenía una marca en el dorso de la mano por el
cual le salía un rayo de luz verde.
-Moyashi no te metas, esta batalla es mía.
-ME LLAMO ALLEN ¡BAKANDA!-dijo enfadado el chico del pelo
blanco.
-Es igual. Quedaos detrás.- les dijo Yû sin dejar de mirarme
enfadado por lo que intentaba hacer.
-Sabéis, tenéis unos nombres muy raros, imagino que serán
motes, Yû, Usagi, Moyashi… menos mal que sois amigos si no me preocuparía.- Yû
y yo nos volvimos a abalanzar el uno contra el otro.
Yo tenía las manos desnudas, no llevaba ningún arma encima,
paré su katana con mis propias manos, la sangre comenzó a caer por mis brazos y
goteaba el suelo.
-Que haces aquí este no es tu territorio.
-Ya lo he dicho, he venido a matar a un caza-vampiros.
-Pero ¿por que él? ¿Qué tiene de especial?
-¡Oh! así que no te ha dicho donde se mete…
-¿A que te refieres…?- estaba muy enfadado.
-Yo no te voy a decir nada. Lo siento pero debo darme prisa,
ya he esperado demasiado tiempo.
-No voy a dejarte.- Al igual que la primera vez me cortó en
la muñeca. Me quedé de rodillas en el suelo.
-¡Kanda!- dijo una voz femenina. Él se agachó delante de mí y
cogió la pulsera que me había cortado. Mientras los demás se acercaban a él.
-El sol está a punto de llegar, y no podrás abrir las alas,
por lo que creo que esto es una despedida.- dijo mientras me miraba. La
expresión de ira en su rostro era muy visible a la luz del sol que le llegaba
-Kanda que has hecho. ¿Qué es eso?- dijo acercándose la
chica.
-Según Komui esta pulsera
la usan los vampiros para poder mostrarse al sol, es la segunda vez que se la
quito, cuando el sol la dé, morirá.- dijo mientras me echaba una ultima mirada
y se daba la vuelta.
Los demás le siguieron.
Entonces, cuando estuvieron de espaldas a mí, yo aún agachada
hice aparecer en mi mano de nuevo el cuchillo. Lo agarré con fuerza me levanté
y corrí hacia mi objetivo haciendo el mínimo ruido posible. Llegué hasta Lavi y
sintiendo lo que iba a hacer le clavé el puñal por la espalda, en el lado izquierdo.
-Como ya he dicho-todos se giraron- he venido a matar a un
caza-vampiros. Y no me iré sin que lo haga.
El sol comenzó a darme por la espalda, pero como era obvio,
no me pasó nada. Tenía a Lavi cogido desde la espalda mientras mi mano derecha todavía tenia cogido el puñal, con la
otra le abrazo desde atrás, rodeándole, hasta que mi mano se posó en su cara, tapándole,
pero mis dedos están abiertos y permito que vea. Los demás se quedaron
observando con la boca abierta. Todos quisieron acercarse.
-No os acerquéis, todavía no está muerto, en cuanto quite el
puñal comenzará a desangrarse. – la mirada de Yû era de la de un asesino, me
estaba matando con la mirada.- Siento tener que hacerlo, de verdad pero es lo
mejor para todos.- bajé la mano que tenia en la cara de Lavi y la puse en su
hombro izquierdo. Abrí las alas y con fuerza saqué el cuchillo y me elevé.
Desde el cielo vi como
se acercaban más caza-vampiros disparando al cielo con la intención de darme a
donde estaba, todos llegaban para ayudar a Lavi, mientras que Yû, o Kanda como
le había llamado aquella chica, siguió mirándome sin moverse del sitio. Tenía
el rostro enfadado, los ojos me apuntaban, y yo no dejaba de mirarle. Al igual
que mi rostro, también enfadado, definitivamente, aquello que sentí una vez
había desaparecido.
Volé hasta una ciudad alejada de allí y busqué la entrada a la Sede , que como siempre estaba
en zonas desiertas.
Cuando entré a la sede lo primero que hice fue ir a la
habitación de Juvia, donde como era normal no estaba, o eso pensaba, por que me
abrió la puerta enseguida.
-Raisa, ¿que pasa?-tenía cara de sueño.
-Nada, solo quería decirte que lo sentía, por lo que pasó el
otro día.
-Tranquila, se que lo hiciste por mi bien.- me dijo.
-¿Te parece que mañana quedemos para salir?
-¿Mañana? Estoy bastante molida, tenia pensado quedarme en la
cama todo el día.
-Bueno, pues lo dejamos para otro día.
-Si, gracias.
-Bueno me voy, que descanses- dije sonriéndola, a lo que ella
me contestó de la misma manera y tras eso cerró la puerta.
Me fui a mi
habitación. Llevaba puestos los guantes que Krory me regaló, con los cuales
pude encerrar el aroma de la sangre de Lavi. Cuando le apuñalé no llevaba los
guantes puestos, me los puse cuando me dirigí a la Sede. Tenia la
esperanza de que ocultaran el olor y en efecto lo hacían. Cuando me quité los
guantes mis manos estaban totalmente ensangrentadas, al igual que el puñal.
-Juvia lo siento pero es por tú bien.- dije.
Quité la sangre de mis
manos, después iba con intención de meterme en la cama pero llamaron a mi
puerta. Abrí solo una rendija para saber quien era
-Sebastian ¿que hace aquí?
-La Reina
la esta buscando, venga conmigo.- se dio la vuelta y yo le seguí.
Cuando llegué allí.
-¿Has notado aumento en tus poderes?
-Si alteza, mi poder de materialización es mas rápido. Pero
el otro no he tenido oportunidad de usarlo aún.
-Por el momento está bien puedes irte, oh, espera un momento.
Dos días después fui a buscar a Juvia a su habitación me
abrió y nos fuimos a la primera puerta que encontramos. Era raro que viniera
conmigo, pero no me quejaba, asó podía hablar con ella tranquilamente. Cuando estábamos
apunto de matar a alguien Juvia se me adelantó, lo mató ella sola. Después nos
alejamos de allí.
-Cuantos días llevas sin comer. Dime. Esa no es tu manera de
matar a alguien.
-Unos días, es que me encontraba mal.
-¿Lo dices en serio?
-¿Por que? ¿No me crees?
-Confío en ti ya lo sabes, pero si te ocurriera algo fuera de
lo normal me lo dirías verdad.
-¿Fuera de lo normal? Como que. – me miró mientras se
limpiaba.
-Mira. – la enseñé la muñeca, en la cual ya no estaba la
pulsera.
-Y tu pulsera, ¿te la volvieron a quitar?
-Si, me la rompieron ayer, pero no importa ya no la necesito.
-¿Por qué? ¿Que ocurre?-dijo extrañada
-Hace bastante tiempo que no hablamos y no he tenido tiempo
de decírtelo.- me senté en un banco.- Krory lo sabe, pero le pedí que no te
dijera nada, que te lo quería decir yo.
-¿Pero Raisa que pasa? no me asustes.
-No es nada. La razón de que ya no necesite la pulsera es
que- me callé no sabia como decírselo- la Reina me nombró Ángel Vampiro hace unos días.
-¿QUE? ¿Pero por que, como?
-Cuando tú estabas “desaparecida” me dediqué a matar por mi
cuenta.
-Y por que accediste, ya sabes lo que le pasó a uno de ellos.
-Si, lo se pero según dicen, él traicionó a La Reina , por eso le mataron.
Además mis poderes han evolucionado, la materialización es más rápida.
-Pero ahora te has convertido en el perrito faldero de la Reina , no te dejará en paz.
-Eso no es verdad, tengo mas libertad que antes- me levanté
del banco.- me voy que seguro que tienes cosas que hacer. Por cierto ahora
tengo poder para pararte los pies, así que no hagas tonterías.- la dije cuando
estaba de espaldas a ella.
-Pero espera, - abrí las alas y volé.- ¡RAISA!- gritó pero
seguí, no me detuve
Intentó alcanzarme, pero yo era más rápida. Desaparecí en la
oscuridad. Volví a la ciudad de los caza-vampiros, habían reforzado la
seguridad ahora había una barrera protectora en toda la cuidad, así que para
que no me detectaran me quedé fuera y observé todo. Estaba cerca del edificio
de los caza-vampiros y, aunque con dificultad, pude ver por una ventana que
había movimiento pero no veía bien a las personas por lo que no supe lo que
pasaba.
Nota:
Moyashi: Brote de habas
en Japonés. Yû le llama así por el color de su pelo.
Baranda: Baka (Idiota
en japones)+ Kanda(el nombre de Yû)
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