10/ El beso de la muerte


Al día siguiente volví a seguir a Juvia. Ella volvió a coger la puerta que la llevaba a LandIce. Cuando les encontré no estaban en el parque, estaban debajo de un árbol, me escondí detrás de otro árbol que había allí. Ellos estaban sentados en el suelo, apoyados en el tronco del árbol, Juvia tenía las piernas dobladas y se las cogía por debajo de las rodillas con las manos mientras miraba la hierba, tenía la cara colorada y no era por que hiciera frío, era por estar al lado de aquel chico. Por la mirada que tenia Juvia, perdida, y la mirada que tenia él estaban realmente enamorados.
Me dolía mucho ver esa imagen, por que de alguna manera conseguiría alejar a Juvia de él. No sabía cómo, pero lo conseguiría.
Mientras hablaban tranquilamente ella seguía estando roja hasta las orejas, y de vez en cuando asentía con la cabeza porque no le salían las palabras, pero él parecía tranquilo estando a su lado, sin poder dejar de mirarla, tenia una sonrisa marcada en la cara y cuando ella lo miraba se hacia mas grande.
No había nadie por los alrededores por lo que pude escuchar su conversación. Hablaban de todas las cosas que habían pasado cuando estaban juntos y de las peleas que habíamos tenido antes de que nos separáramos ella y yo. Pero entonces aquel chico, que no paraba de mirar a Juvia con ojos de deseo, pero en este caso no era deseo de comérsela, puso la mano más cercana a Juvia en el suelo  apoyando todo su peso en ella.

-Juvia.- la llamó, el sonido de su voz era muy suave. Ella se giró.
Cuando ella lo miró, y se sonrojó, él subió suavemente su mano libre y la colocó detrás de su cabeza, casi en la nuca, y poco a poco la fue bajando y a la vez iba acercando a Juvia a él, mientras que cerraba los ojos.

-Lavi...- Juvia dijo el nombre de ese chico mientras la iba acercando a él. Al igual que él, la voz de Juvia era prácticamente un susurro.

Finalmente Lavi consiguió juntar sus labios con los de Juvia, y esta cerró sus ojos. Los dos se fundieron en un beso, por la manera que lo había hecho, suavemente, ese era su primer beso. Un beso apasionado y tierno a la vez. Ella con los brazos aún sujetándose las piernas, soltó uno de sus brazos y lo colocó en el cuello de Lavi. Cuando se separaron Juvia abrió los ojos a la vez que él, Lavi se giró completamente hacia Juvia y la abrazó, ella se giró como pudo para quedar también frente a él y quedaron uno en brazos del otro. Los brazos de Lavi abrazaban cariñosamente a Juvia protegiéndola de cualquiera que quisiera quitársela.
Mi reacción al ver aquella escena era de enfado por todo lo que me había prometido y no cumplió, era lo que más me dolía, que me mintiera. Mientras ellos se quedaban uno en los brazos del otro, sin que me oyeran me fui. De todas las veces que había ido a espiarles Juvia podría haber sabido que yo estaba allí, pero mi olor desaparecía cuando él estaba a su lado.
Volví a la sede de los vampiros y esperé a Juvia en mí habitación. Cuando la escuché pasar abrí la puerta y la metí en mi habitación tirando de ella.

-Raisa, ¿Qué haces?
-Dime, ¿donde has estado?
-Cazando, como todos los días.
-¡No me mientas!- dije levantando la voz
-Es la verdad. Créeme.
-¿De verdad?- hice aparecer un cuchillo en mi mano y me corté en el antebrazo, desde la muñeca al codo, dolía pero tenía que aguantarlo. La herida era profunda para que saliera sangre, cicatrizó rápidamente pero la sangré siguió estando. Los ojos de Juvia se volvieron rojos en seguida. Y se abalanzó a por la sangre. De la fuerza con la que lo hacia no pude detenerla, me tiró al suelo y comenzó a lamer la sangre que tenía en el brazo. Una vez que hubo terminado sacó sus colmillos y no dudó en morderme y comenzar a succionar. Sentia que la sangre me iba abandonando el cuerpo.

-¡Juvia, para me vas a matar!- la grité e intenté detenerla, pero ella no paraba.

Las fuerzas comenzaban a desaparecerme, ya no podía ni intentar apartarla. Una figura alta y salvaje abrió la puerta y quitó a Juvia de encima de mí. Los agujeros de los colmillos se cerraron.  Sentí como las fuerzas me reaparecían rápidamente.

-Pero que pasa?- dijo la figura que acababa de entrar en la habitación.- ¿Estáis locas? Juvia, como se te ocurre morderla, si tienes hambre ya sabes lo que tienes que hacer.

Ella sin decir nada mas salió corriendo de mi habitación. La figura se acercó a mí.

-Raisa, ¿se puede saber que ha pasado?
-Nada. Todo está bien.
-¿Cómo que todo está bien? ¿¡Raisa, es que no te das cuenta de que casi te mata!?
-Las cosas entre las dos están muy claras, no hay nada mas que hablar.-Me levanté del suelo y me marché de la habitación.

Acabé en el bar, bebiendo un poco para recuperar las fuerzas que ella me había quitado. Después volví a la habitación.

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