Al día siguiente volví a seguir a Juvia. Ella volvió a coger
la puerta que la llevaba a LandIce. Cuando les encontré no estaban en el
parque, estaban debajo de un árbol, me escondí detrás de otro árbol que había
allí. Ellos estaban sentados en el suelo, apoyados en el tronco del árbol,
Juvia tenía las piernas dobladas y se las cogía por debajo de las rodillas con
las manos mientras miraba la hierba, tenía la cara colorada y no era por que
hiciera frío, era por estar al lado de aquel chico. Por la mirada que tenia
Juvia, perdida, y la mirada que tenia él estaban realmente enamorados.
Me dolía mucho ver esa imagen, por que de alguna manera conseguiría
alejar a Juvia de él. No sabía cómo, pero lo conseguiría.
Mientras hablaban tranquilamente ella seguía estando roja
hasta las orejas, y de vez en cuando asentía con la cabeza porque no le salían
las palabras, pero él parecía tranquilo estando a su lado, sin poder dejar de
mirarla, tenia una sonrisa marcada en la cara y cuando ella lo miraba se hacia
mas grande.
No había nadie por los alrededores por lo que pude escuchar
su conversación. Hablaban de todas las cosas que habían pasado cuando estaban
juntos y de las peleas que habíamos tenido antes de que nos separáramos ella y
yo. Pero entonces aquel chico, que no paraba de mirar a Juvia con ojos de
deseo, pero en este caso no era deseo de comérsela, puso la mano más cercana a
Juvia en el suelo apoyando todo su peso
en ella.
-Juvia.- la llamó, el sonido de su voz era muy suave. Ella se
giró.
Cuando ella lo miró, y se sonrojó, él subió suavemente su
mano libre y la colocó detrás de su cabeza, casi en la nuca, y poco a poco la
fue bajando y a la vez iba acercando a Juvia a él, mientras que cerraba los
ojos.
-Lavi...- Juvia dijo el nombre de ese chico mientras la iba
acercando a él. Al igual que él, la voz de Juvia era prácticamente un susurro.
Finalmente Lavi consiguió juntar sus labios con los de Juvia,
y esta cerró sus ojos. Los dos se fundieron en un beso, por la manera que lo
había hecho, suavemente, ese era su primer beso. Un beso apasionado y tierno a
la vez. Ella con los brazos aún sujetándose las piernas, soltó uno de sus
brazos y lo colocó en el cuello de Lavi. Cuando se separaron Juvia abrió los
ojos a la vez que él, Lavi se giró completamente hacia Juvia y la abrazó, ella
se giró como pudo para quedar también frente a él y quedaron uno en brazos del
otro. Los brazos de Lavi abrazaban cariñosamente a Juvia protegiéndola de
cualquiera que quisiera quitársela.
Mi reacción al ver aquella escena era de enfado por todo lo
que me había prometido y no cumplió, era lo que más me dolía, que me mintiera.
Mientras ellos se quedaban uno en los brazos del otro, sin que me oyeran me
fui. De todas las veces que había ido a espiarles Juvia podría haber sabido que
yo estaba allí, pero mi olor desaparecía cuando él estaba a su lado.
Volví a la sede de los vampiros y esperé a Juvia en mí
habitación. Cuando la escuché pasar abrí la puerta y la metí en mi habitación
tirando de ella.
-Raisa, ¿Qué haces?
-Dime, ¿donde has estado?
-Cazando, como todos los días.
-¡No me mientas!- dije levantando la voz
-Es la verdad. Créeme.
-¿De verdad?- hice aparecer un cuchillo en mi mano y me corté
en el antebrazo, desde la muñeca al codo, dolía pero tenía que aguantarlo. La
herida era profunda para que saliera sangre, cicatrizó rápidamente pero la
sangré siguió estando. Los ojos de Juvia se volvieron rojos en seguida. Y se
abalanzó a por la sangre. De la fuerza con la que lo hacia no pude detenerla,
me tiró al suelo y comenzó a lamer la sangre que tenía en el brazo. Una vez que
hubo terminado sacó sus colmillos y no dudó en morderme y comenzar a succionar.
Sentia que la sangre me iba abandonando el cuerpo.
-¡Juvia, para me vas a matar!- la grité e intenté detenerla,
pero ella no paraba.
Las fuerzas comenzaban a desaparecerme, ya no podía ni
intentar apartarla. Una figura alta y salvaje abrió la puerta y quitó a Juvia
de encima de mí. Los agujeros de los colmillos se cerraron. Sentí como las fuerzas me reaparecían
rápidamente.
-Pero que pasa?- dijo la figura que acababa de entrar en la
habitación.- ¿Estáis locas? Juvia, como se te ocurre morderla, si tienes hambre
ya sabes lo que tienes que hacer.
Ella sin decir nada mas salió corriendo de mi habitación. La
figura se acercó a mí.
-Raisa, ¿se puede saber que ha pasado?
-Nada. Todo está bien.
-¿Cómo que todo está bien? ¿¡Raisa, es que no te das cuenta
de que casi te mata!?
-Las cosas entre las dos están muy claras, no hay nada mas
que hablar.-Me levanté del suelo y me marché de la habitación.
Acabé en el bar, bebiendo un poco para recuperar las fuerzas
que ella me había quitado. Después volví a la habitación.
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