4/ Caza-Vampiros


Mientras volvíamos por las calles iluminadas y nos dirigíamos a la entrada de la sede de los vampiros, escuchamos como nos seguían, escuchábamos pasos y por el sonido eran dos personas. En estos casos el poder de leer la mente y comunicarse de Juvia era muy útil.

-“¿Quienes son?”- la dije a Juvia hablándola por pensamientos
-“No lo se, no puedo leer su mente.”- me dijo extrañada
-“¿Que? ¿Cómo es posible?”
-“No lo sé.- dijo Juvia preocupada.

Nos paramos en seco y nos giramos. Pero allí no había nadie, pero le habíamos oído no eran imaginaciones nuestras, realmente estaban allí. Entonces los oímos detrás de nosotras y volvimos a girarnos. Esta vez si estaban aunque no pudimos verles, solo había sombras, dos sombras en concreto.

-¿Estáis jugando con nosotras? No os lo recomiendo.

Una ráfaga de viento pasó permitiéndonos oler el aroma de las dos sombras que estaban frente a nosotras. Era un olor distinto al que estábamos acostumbradas, pero no nos resultaba desconocido.  Tenia el olor propio de la sangre, pero estaba mezclado con otro uno distinto, característico de la persona, ningún humano normal olía como ellos, por lo que no eran humanos normales. El olor que desprendían hacia que nuestro instinto asesino se mostrase sin haber mordido a alguien, sin haber probado la sangre. Nuestros ojos volvieron a estar rojos, ese olor nos provocaba. Deseábamos comerles, beber su sangre, poco a poco disfrutándola.

-¡Caza-vampiros!…- me dirigí a Juvia.
-Era de esperarse, ese olor no es propio de humanos corrientes.
-Vaya sois muy listas- dijo uno de ellos con voz seria.
-Eso nos lo tomamos como un cumplido.-dijo Juvia.
-No era un cumplido ¿verdad Yû?-. Dijo el otro con voz jovial.
-“¿Yû?”- pensé.
-¡Baka Usagi! te dije que no me llamaras así.- dijo el de la voz seria dirigiéndose a su compañero.
-“¿Usagi?”- pensó Juvia. Las dos nos miramos y nos echamos a reír.
-Parece que no os lleváis muy bien. ¿Por que estáis juntos?
-Eso no es asunto vuestro. Esto es solo trabajo.- dijo el de la voz seria
-Jo, Yû ¿solo trabajo? Yo pensaba que nos podíamos divertir.-dijo el de la voz jovial.
-Estáis seguros que podréis con nosotras, no sois los primeros caza-vampiros con los que nos encontramos.- dijo Juvia.
-Es cierto, el ultimo no sabemos como se llamaba pero podía controlar el viento. Era bastante molesto.-les dije burlándome de ellos.
-Lo sabemos…pero no podréis con nosotros- dijo mientras desenvainaba una espada, una katana mas concretamente.
-Así que tú usas una katana. Vaya la pelea será interesante- le dije mostrando una sonrisa traviesa.

Nosotras estábamos en la calle iluminadas por las farolas, pero ellos estaban todavía en una zona oscura.

-Si queréis matarnos, ¿Por qué no venís a la luz? Es lo mínimo que podéis hacer.
-Como quieras.- dijo el de la voz seria.
-¡Ozuchi Kozuchi! - dijo el de la voz más jovial que comenzó a elevarse.- ¡Hi Ban!- golpeó con una especie de martillo en el suelo.

Del martillo salió un remolino de fuego, por suerte lo habíamos esquivado sin dificultad, y nos pusimos encima de un edificio que había cerca.

-Eso ha estado muy bien-. Le dije a Juvia.- uno usa una katana y otro un martillo. Realmente será divertido, jeje
-¡Kaichou Ichigen!- dijo el otro caza-vampiros. (primera ilusión)

Como dirigidos por control remoto, venían hacia nosotras un pequeño enjambre de criaturas sobrenaturales plateadas, dispuestas a matarnos, pero también las esquivamos. Y volvimos al suelo.

-He de reconocerlo, realmente tenéis agallas.- no dijeron nada.

Juvia volvió a hablarme telepáticamente, mientras veía como aquel caza-vampiros volvía al lado de su compañero. Yo no aparté la mirada del caza-vampiros que había desenvainado la espada.

-“Raisa, el del martillo es mío- dijo mientras se preparaba para lanzar su ataque en cualquier momento.-Huele delicioso y seguro que sabrá delicioso también- me dijo mientras que el caza-vampiros volvía a elevarse. Y ella se relamía solo con olerlo”
-“Todo tuyo, ten cuidado y déjale seco.- la dije sin dejar de mirar al otro caza-vampiros.”
-Por supuesto… ¡Ñam, Ñam! Rico, rico- entonces saltó hasta colocase a la altura del caza-vampiros, y comenzaron a luchar. Seguramente Juvia utilizaría su hielo.
-Yo mientras me quedaré con este…- dije mientras miraba al cazador que estaba en la calle, esperándome a que bajara.

Ninguno de los dos nos movimos del sitio.

-Sabes, esta no es la primera ni será la ultima vez que matemos a un caza-vampiros ¿de verdad quieres arriesgarte?
-Je…-se rió- Sabes, esta no es la primera ni la segunda vez que mate a un vampiro, ¿de verdad crees que conseguirás  matarme?
-De eso puedes estar seguro.- dije, desafiándole y mostrando una sonrisa

Mis brazos que estaban en lazados a la altura del pecho se separaron.
Estiré el brazo derecho hacia el suelo, y con solo pensarlo en mi mano apareció una katana. Podía materializar cualquier cosa con solo pensarlo.

-¡Así que era verdad lo que se decía de vosotras! Sois especiales.
-¡Especiales! si, ya. Sabes, no es la primera vez que lo oigo, pero viniendo de un caza-vampiros me lo tomaré bien. Por que no te muestras, me gustaría saber a quien voy a matar.

El caza-vampiros se adelantó unos pasos hasta dejar que la luz le diera por completo. La luz de las farolas bañó su rostro mientras se fue acercando. Tenía el pelo largo, azul oscuro, recogido en una coleta, y por delante le caía el flequillo por encima de los ojos. Los ojos puntiagudos y el rostro enfadado, tenía cara de pocos amigos. Llevaba el traje típico de los caza-vampiros, al menos los colores y el símbolo. Llevaba un abrigo largo con detalles en banco y plateado y negro y con el símbolo de los caza-vampiros en el lado izquierdo, la cruz plateada. En la mano derecha sujetaba con fuerza la katana, un arma sofisticada, no solían verse ese tipo de katanas por las tiendas.

-Ves, así esta mucho mejor. Y ahora luchemos- dije mientras le miraba de arriba abajo, fijándome bien en la katana por la cual había lanzado su anterior ataque.

Me abalancé a él, corriendo, con intención de matarle por la espalda, con la katana bien empuñada, pero debió oírme por que me paró el ataque en el último momento. Él también corrió, era rápido, pero su olor le delataba, podía saber su posición exacta con solo olerle. Mientras se protegía de uno de mis ataques. Los dos frente a frente.

-Sabes, hueles delicioso, y seguro que también sabrás delicioso. ¿Me dejas hincarte el diente?- me burlé de él.
-No. Creo que no. – me separé de él.
-Oh! vamos Yû no seas así solo un mordisquito, te prometo que no sentirás nada.- dije con una sonrisa, mientras me protegía de su katana.
-Creo que no.
La pelea prosiguió. Aquel cazador que estaba delante de mi, mostraba una miraba a filada con los ojos de un azul oscuro como el color del pelo. 
Su katana comenzó a brillar, la luz verde que salía de ella ya la había visto en otro momento, cuando Juvia y yo nos enfrentamos al cazador que controlaba el viento.
Tras los meses que habíamos pasado como vampiras, sabíamos perfectamente lo que esa luz verde significaba.
De la katana volvieron ha aparecer el enjambre de seres que nos habían atacado antes, y los cuales habíamos esquivado sin dificultad.
Salté hacia atrás deslizándome por el suelo. Una vez que paré me puse erguida y miré como la luz verde que salía de la katana de ese cazador iba desapareciendo.

-¿Que pasa? ¿Acaso te has asustado?- me dijo con tono burlón.
-Claro que no,- dije  entre dientes más cabreada que antes por el tono en el que lo había dicho.-

La luz de la espada había desaparecido por completo.

-Ese es el recipiente de tu esencia.- dije observando en todo momento la katana.
-Así es- me dijo.
-E imagino que el recipiente de la esencia del Usagi será ese martillo.
-Eres más lista de lo que esperaba.- Me dijo en tono burlón.
-Entonces todo lo que tenemos que hacer es destruir esos recipientes para acabar con vosotros.
-Así es.- me contestó.
-“¿Lo has oído Juvia?”
-“Si, destruir el recipiente, eso está hecho.”

Después de esa mini pausa volví a saltar hacia el cazador cambiando en mi camino la katana que tenia en la mano por dos abanicos de adamantium, el metal más fuerte del mundo, irrompible incluso para el diamante.
El caza-vampiros estaba preparado para defenderse de mi ataque. Moví rápidamente los abanicos con la intención de ir cortando poco a poco al cazador.  Pero para mi sorpresa, él era bastante rápido y ágil, consiguió parar muchos de mis ataques, pero muchos otros le dieron en el cuerpo cortándole en varios lugares del cuerpo. La sangre le caía por los brazos y las manos. Él hizo lo mismo conmigo y consiguió cortarme en varias partes de mi cuerpo, pero como era de esperarse las heridas se cerraban dejando la piel como estaba. 

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