6/ Cumpleaños


Esperamos durante todo el día, hasta que la noche volvió a caer. Esta vez no fuimos de caza nos fuimos a la sede de los vampiros.
Al llegar muchos vampiros se nos quedaron mirando pero no les prestamos atención seguimos todo recto hacia nuestras habitaciones. Entramos en la habitación más cercana, la de Juvia. Entramos y cerramos la puerta. Juvia se tumbó en la cama, dejando que sus piernas colgaran y yo me senté en el suelo. Ninguna de las dos hablamos. Llamaron a la puerta. Me levanté y abrí una rendija para ver de quien se trataba, era Krory. Abrí la puerta del todo y le dejé pasar, después volví a cerrar la puerta.

-Hola Kuro-chan ¿Qué haces aquí?- dijo Juvia mientras se incorporaba.
-He escuchado lo que os a pasado ¿estáis bien?- dijo mirando nos a ambas
-¿Sabes lo del ataque de los caza-vampiros?
-Todos lo saben.
-Genial. Si no éramos bastante raras ahora lo seremos más.
-Pero decidme, ¿estáis bien? No os han herido, ¿verdad?- dijo preocupado

Krory era el único amigo que teníamos entre los vampiros, él fue el primero que nos habló cuando llegamos y el que nos enseñó todo lo que sabemos. Entre el clan de los vampiros, Krory era muy conocido, era un gran vampiro. Tiene las orejas puntiagudas y los ojos tristones, tiene el pelo curvo con un flequillo que le cae por su cara. Cuando se activa su instinto animal además de que los ojos se le vuelven rojos, sus rasgos faciales cambian completamente aun aspecto mas salvaje y los colmillos le sobresalen a una velocidad mayor que cualquier vampiro. Era el que más se preocupaba por nosotras. Desde el primer momento nos apoyó y nos cuidó de cualquiera que intentara hacernos algo.

-Si, tranquilo estamos bien, lo único que lamento es que el caza-vampiros con el que luché me rompió la pulsera. Por eso no pudimos volver antes.- dije, mientras le mostraba la muñeca.
-Si solo es eso me alegro, no te preocupes, seguro que La Reina te dará otra. Pero lo mas extraño es que no halláis podido con ellos, no son los primeros con los que os enfrentáis.
-Si, eso es verdad Kuro-chan pero estos tenían algo diferente, no sabría explicarlo, sabían realmente como éramos, nos habían estudiado.
-A partir de ahora tendremos que estar más atentas y tener mas cuidado. Nos hemos confiado y hemos perdido la batalla, pero la guerra no pienso perderla.- dije, desafiando a todos los caza-vampiros aunque ellos no pudieran escucharme.

Tanto Krory como Juvia se quedaron callados. Y con la cabeza agachada. Entonces Krory la elevó rápidamente.

-Casi se me olvida, os he comprado esto.- nos dio unos paquetitos pequeños. Pero no los abrimos.
-Krory, ¿Por qué nos los das?
-Olvidé el día de vuestros cumpleaños. Pero me he acordado así que aquí los tenéis fuera de tiempo pero son vuestros, venga abrirlos.
-Gracias, Krory no tenias por que comprarnos nada.
-Que os pasa… ¿es que no os alegráis?
-No, no es eso Kuro-chan, lo que pasa…-me miró.- es que cuando nos trajeron aquí y supimos que ya no íbamos a envejecer, decidimos no volver a celebrar nuestros cumpleaños.
-Es que nos recuerda a cuando estábamos en casa con nuestras familias y lo celebrábamos.- las dos agachamos la mirada, tristes.
-Voy a deciros una cosa, aunque estéis aquí y no podáis envejecer no podéis dejar de celebrar vuestro cumpleaños. Por que celebrar vuestro cumpleaños es algo que a cualquiera le gusta y le recuerda a sus familias, a los buenos momentos que vivieron.- nos sonrió- así que prometedme que celebrareis todos vuestros cumpleaños. Prometido.
-Prometido. – dijimos las dos.
-Así me gusta y ahora mientras vosotras estáis aquí tengo que hablar con La Reina.- se levantó.- Raisa, puedo pedirle la pulsera en tu nombre si quieres.
-Gracias Krory, eso seria genial- le sonreí.
-De nada. Me voy después os veo. Adiós- se fue.

Cuando se fue abrimos los paquetes. A mi me había regalado unos guantes, y a Juvia unas horquillas. Le estábamos muy agradecidas por todo lo que había hecho por nosotras. Al poco tiempo volvió y me dio la pulsera que le había pedido a La Reina en mi nombre.
En la habitación:
-Raisa, llevas mucho tiempo callada ¿en que piensas?
-Estaba recordando la pelea, esos caza-vampiros eran diferentes.
-¿Diferentes? Pero ellos eran como los demás, tenían algún poder como los otros.
-No me refiero a eso.  Como tú has dicho, tenían algo, nos habían estudiado. Además de que sus poderes eran distintos a otros.
-Si, pero eso no es extraño, eran fuertes.
-Ya pero, lo mas raro es que cuando te tiró al suelo tu te quedaras sin atacarlo a pesar de que él iba a atacarte. ¿Dime que te pasó?-volvió a tirarse en la cama
-No lo se, nunca me había pasado, además estoy contigo también odio a los caza-vampiros, pero es que ese chico, no se, tiene algo. Algo en su mirada me hizo parar. Y a ti te ocurrió también algo, te rompieron la pulsera, tú sueles tener mucho cuidado con esas cosas.
-Me despisté, estaba pendiente de que no te ocurriera nada. No me fío de ellos, pensé que en cualquier momento te iba a atacar. Por suerte conseguimos salir de allí.
-Te conozco desde hace mucho, se que algo te preocupa. ¿Qué es?
-Esta no será la primera vez que nos los encontremos.-dije mientras agachaba mi cara escondiéndola entre mis brazos.

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