Esperamos durante todo el día, hasta que la noche volvió a
caer. Esta vez no fuimos de caza nos fuimos a la sede de los vampiros.
Al llegar muchos vampiros se nos quedaron mirando pero no les
prestamos atención seguimos todo recto hacia nuestras habitaciones. Entramos en
la habitación más cercana, la de Juvia. Entramos y cerramos la puerta. Juvia se
tumbó en la cama, dejando que sus piernas colgaran y yo me senté en el suelo.
Ninguna de las dos hablamos. Llamaron a la puerta. Me levanté y abrí una
rendija para ver de quien se trataba, era Krory. Abrí la puerta del todo y le
dejé pasar, después volví a cerrar la puerta.
-Hola Kuro-chan ¿Qué haces aquí?- dijo Juvia mientras se
incorporaba.
-He escuchado lo que os a pasado ¿estáis bien?- dijo mirando
nos a ambas
-¿Sabes lo del ataque de los caza-vampiros?
-Todos lo saben.
-Genial. Si no éramos bastante raras ahora lo seremos más.
-Pero decidme, ¿estáis bien? No os han herido, ¿verdad?- dijo
preocupado
Krory era el único amigo que teníamos entre los vampiros, él
fue el primero que nos habló cuando llegamos y el que nos enseñó todo lo que
sabemos. Entre el clan de los vampiros, Krory era muy conocido, era un gran
vampiro. Tiene las orejas puntiagudas y los ojos tristones, tiene el pelo curvo
con un flequillo que le cae por su cara. Cuando se activa su instinto animal además
de que los ojos se le vuelven rojos, sus rasgos faciales cambian completamente
aun aspecto mas salvaje y los colmillos le sobresalen a una velocidad mayor que
cualquier vampiro. Era el que más se preocupaba por nosotras. Desde el primer
momento nos apoyó y nos cuidó de cualquiera que intentara hacernos algo.
-Si, tranquilo estamos bien, lo único que lamento es que el
caza-vampiros con el que luché me rompió la pulsera. Por eso no pudimos volver
antes.- dije, mientras le mostraba la muñeca.
-Si solo es eso me alegro, no te preocupes, seguro que La Reina te dará otra. Pero lo
mas extraño es que no halláis podido con ellos, no son los primeros con los que
os enfrentáis.
-Si, eso es verdad Kuro-chan pero estos tenían algo
diferente, no sabría explicarlo, sabían realmente como éramos, nos habían
estudiado.
-A partir de ahora tendremos que estar más atentas y tener
mas cuidado. Nos hemos confiado y hemos perdido la batalla, pero la guerra no
pienso perderla.- dije, desafiando a todos los caza-vampiros aunque ellos no
pudieran escucharme.
Tanto Krory como Juvia se quedaron callados. Y con la cabeza
agachada. Entonces Krory la elevó rápidamente.
-Casi se me olvida, os he comprado esto.- nos dio unos
paquetitos pequeños. Pero no los abrimos.
-Krory, ¿Por qué nos los das?
-Olvidé el día de vuestros cumpleaños. Pero me he acordado
así que aquí los tenéis fuera de tiempo pero son vuestros, venga abrirlos.
-Gracias, Krory no tenias por que comprarnos nada.
-Que os pasa… ¿es que no os alegráis?
-No, no es eso Kuro-chan, lo que pasa…-me miró.- es que
cuando nos trajeron aquí y supimos que ya no íbamos a envejecer, decidimos no
volver a celebrar nuestros cumpleaños.
-Es que nos recuerda a cuando estábamos en casa con nuestras
familias y lo celebrábamos.- las dos agachamos la mirada, tristes.
-Voy a deciros una cosa, aunque estéis aquí y no podáis
envejecer no podéis dejar de celebrar vuestro cumpleaños. Por que celebrar
vuestro cumpleaños es algo que a cualquiera le gusta y le recuerda a sus
familias, a los buenos momentos que vivieron.- nos sonrió- así que prometedme
que celebrareis todos vuestros cumpleaños. Prometido.
-Prometido. – dijimos las dos.
-Así me gusta y ahora mientras vosotras estáis aquí tengo que
hablar con La Reina.-
se levantó.- Raisa, puedo pedirle la pulsera en tu nombre si quieres.
-Gracias Krory, eso seria genial- le sonreí.
-De nada. Me voy después os veo. Adiós- se fue.
Cuando se fue abrimos los paquetes. A mi me había regalado
unos guantes, y a Juvia unas horquillas. Le estábamos muy agradecidas por todo
lo que había hecho por nosotras. Al poco tiempo volvió y me dio la pulsera que
le había pedido a La Reina
en mi nombre.
En la habitación:
-Raisa, llevas mucho tiempo callada ¿en que piensas?
-Estaba recordando la pelea, esos caza-vampiros eran
diferentes.
-¿Diferentes? Pero ellos eran como los demás, tenían algún
poder como los otros.
-No me refiero a eso. Como tú has dicho, tenían algo, nos habían
estudiado. Además de que sus poderes eran distintos a otros.
-Si, pero eso no es extraño, eran fuertes.
-Ya pero, lo mas raro es que cuando te tiró al suelo tu te
quedaras sin atacarlo a pesar de que él iba a atacarte. ¿Dime que te
pasó?-volvió a tirarse en la cama
-No lo se, nunca me había pasado, además estoy contigo también
odio a los caza-vampiros, pero es que ese chico, no se, tiene algo. Algo en su
mirada me hizo parar. Y a ti te ocurrió también algo, te rompieron la pulsera, tú
sueles tener mucho cuidado con esas cosas.
-Me despisté, estaba pendiente de que no te ocurriera nada.
No me fío de ellos, pensé que en cualquier momento te iba a atacar. Por suerte
conseguimos salir de allí.
-Te conozco desde hace mucho, se que algo te preocupa. ¿Qué
es?
-Esta no será la primera vez que nos los encontremos.-dije
mientras agachaba mi cara escondiéndola entre mis brazos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario