Al día siguiente volví a seguirla, al menos hasta la puerta, volvía
LandIce, no entré en la puerta, es que no podía verlo. No podía ver como me
mentía. Me fui a otra ciudad, estaba tan cabreada que en cuanto vi como un
hombre robaba a una mujer, me fui a por aquel hombre. Le pillé en un callejón
sin salida, en el que se metió él solo cuando escapaba de la policía. Ni
siquiera intenté no hacer ruido cuando estuvo solo me tiré a por él y le maté.
Cuando la policía llegó ya estaba muerto.
No volví a la sede durante dos días, me quedé allí en esa
cuidad haciendo lo que sabia hacer, haciendo lo mismo que hacían los de mi
especie, matar. Maté a varias personas hasta que volví a encontrarme con un
diestro adversario. Estaba en un
edificio abandonado a plena luz del día. Cuando Yû apareció, acababa de matar a
un traficante de droga.
-Todos sois basura.- dije cuando le maté y le succioné la
sangre.
-En eso estoy de acuerdo contigo.- me giré rápidamente.
Detrás de mí, a unos pasos había una persona. Su voz era seria. Me limpié la
sangre de mi barbilla.
-Oh, así que has vuelto. – dije mientras giraba
completamente, para poder mirarle de frente. - ¿es que no tienes asignado otro
vampiro al que incordiar?
-No, tú eres la única, cuando estas en movimiento me llaman a
mí para que… ya sabes.
-Me mates. ¿Que ocurre no puedes decirlo?, eres un caza-vampiros,
esa es tu misión- puse la mano derecha en mi cintura.
-Si, bueno da igual. Pero que veo no está la otra vampira es
raro no veros juntas. No estará escondida para lanzar un ataque sorpresa sobre mí.-
dijo mientras mostró una sonrisa desafiante.
-No, no está no tienes de que preocuparte, estoy yo sola.
Además tu también estas solo o me equivoco. – Miré a mí alrededor.- O es que tu amiguito el conejo está acechándome
por algún lugar.
-Tks, ese conejo, a saber o que está haciendo.- dijo mirando
hacia otro lado.
-Si yo te contara- dije en voz baja para que no me oyera y
mirando hacia otro lado también.
-Ese conejo solo sabe estorbar.
-Oh, vamos Yû por que dices eso de un compañero, eso no está
bien.- me burlé de él. En las últimas batallas había averiguado que no le gusta
que le llamen Yû, pero yo lo seguía haciendo ya que no sabía como se llamaba, y
además me gustaba picarle.
-¿Que ocurre? hoy no sacas tu katana, ¿no vas a usar tus
habilidades conmigo?- me dijo.
-Acabo de matar a una persona tengo la suficiente fuerza como
para no tener que usarla. Además hoy no estoy de humor para luchar, me retiro. Ya
quedaremos en otra ocasión, y será la última.
Otra de las habilidades de los vampiros era que se podían
transformar en un murciélago. Fue lo que hice para salir de allí, transformarme
en murciélago gigante, así se diferencian de los murciélagos normales, los
cuales son más pequeños.
Volví a la sede y esperaba que Juvia estuviera allí, estaba
en su habitación durmiendo con una gran
sonrisa en su cara, debía de estar soñando con él. Durante los días siguientes
estuve siguiendo a Juvia día si y día no. Los días que la seguía veía que se lo
pasaba muy bien con ese caza-vampiros. Estaban muy unidos, pero no podía seguir
mucho tiempo con eso. Los días que no la seguía me iba a cazar y en la mayoría
de ellos me encontraba con el caza-vampiros de la katana.
-¿Que ocurre? Sigues sola, ¿es que os habéis enfadado?
-Contéstame a algo. ¿Tú sabes donde está tu compañero? ese al
que llamas conejo.
-No, ¿por que?
-Tenía curiosidad. ¿Tú no?
-No es asunto mío, que haga lo que quiera mientras no
interfiera con mi trabajo. – Dijo desenvainando la katana.- ¿Qué, hoy vas a
luchar o volverás a huir? como huiste aquella vez.
-Tengo que descargar un montón de furia. Así que lucharé pero
no lo haré con la katana. – abrí las alas de murciélago.
-Vaya, esto se pondrá interesante.- en esta transformación
los ojos se volvían rojos por si solos
-Cuando quieras.
Comenzó a correr hacia mí con la katana bien sujeta y comenzó
a atacarme con ella, pero a la velocidad a la que iba era casi imposible darme.
Casi por que alguna vez me cortó en la parte del estómago, pero cicatrizó
rápido.
-Sabes, me he acostumbrado a nuestras peleas, cada vez que
lucho contra ti te haces más apetecible. ¿De verdad que no me dejas morderte?
-Me alegro de que te guste, pero no vas a probar una gota de
mi sangre- dijo mientras volvía atacarme con la katana.- Ningento (Segunda
Ilusión)- de repente su única espada se transformó en dos, uniéndose detrás de
él con un rayo de luz verde.
-Vaya, tienes mas agilidades de lo que me esperaba. Pero solo
es una ilusión, ¿verdad?
-Vampira lista-. Dijo mostrándome una leve sonrisa.- pero
aunque sea una ilusión corta de la misma manera-. Volvió a atacarme, ahora con
las dos Katanas.
Volé hasta ponerme detrás de él, golpeándole un par de veces,
hasta que me agarré a él desde la espalda. Pero enseguida, se dio la vuelta y
me atacó pero no consiguió herirme. Volé y me coloqué en lo alto de una viga.
-Aclárame una cosa tienes la edad que aparentas, o eres de
esos vampiros que tienen 200 años y aparentan 30.- me dijo, mientras me miraba
desde el suelo.
-¿Me estas llamando vieja?
-Solo era curiosidad.
-Pues… no te lo diré, adivínalo tú, haber si aciertas.
-Pues yo diría que eres de la de segundo tipo.
-Descarado. No has acertado. Para tu información tengo la
edad que aparento. Bueno un año menos.- dije en voz baja.
-Así y ¿cuanto es?-Me dijo, parecía bastante curioso para lo
que aparentaba.
-Serás.- me abalancé sobre él y conseguí tirarle al suelo, yo
me puse encima de él atrapándole las piernas y los brazos para que no se
moviera. – eso no se le pregunta a una dama, es de mala educación.
-¿Una dama? Yo no veo ninguna.-Dijo con sonrisa burlona.
-Que gracioso. Mira, ahora te tengo en la posición que quería,
podría morderte, pero… resulta menos divertido si se hace así.
-Entonces por que no te quitas de encima de mí.- dijo con una
sonrisita. Con ella me puse colorada. Salí volando y volví a subirme a la
viga.- ¿Te ocurre algo?
-Lo siento debo irme.
-Pero si no hemos terminado la pelea.- salí volando de allí
volví a huir como la ultima vez.
Pero que me pasaba, me había puesto colorada cuando él me
sonrió, eso no era normal en mí y menos con un caza-vampiros, yo les odiaba.
Todo esto me estaba afectando bastante tenia que hacer algo ya no podía dejarlo
pasar más. Tenía un plan en mente pero era muy arriesgado llevarlo a cabo tenia
que encontrar otra manera.
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