9/ Uno contra uno


Al día siguiente volví a seguirla, al menos hasta la puerta, volvía LandIce, no entré en la puerta, es que no podía verlo. No podía ver como me mentía. Me fui a otra ciudad, estaba tan cabreada que en cuanto vi como un hombre robaba a una mujer, me fui a por aquel hombre. Le pillé en un callejón sin salida, en el que se metió él solo cuando escapaba de la policía. Ni siquiera intenté no hacer ruido cuando estuvo solo me tiré a por él y le maté. Cuando la policía llegó ya estaba muerto.
No volví a la sede durante dos días, me quedé allí en esa cuidad haciendo lo que sabia hacer, haciendo lo mismo que hacían los de mi especie, matar. Maté a varias personas hasta que volví a encontrarme con un diestro adversario.  Estaba en un edificio abandonado a plena luz del día. Cuando Yû apareció, acababa de matar a un traficante de droga.

-Todos sois basura.- dije cuando le maté y le succioné la sangre.
-En eso estoy de acuerdo contigo.- me giré rápidamente. Detrás de mí, a unos pasos había una persona. Su voz era seria. Me limpié la sangre de mi barbilla.
-Oh, así que has vuelto. – dije mientras giraba completamente, para poder mirarle de frente. - ¿es que no tienes asignado otro vampiro al que incordiar?
-No, tú eres la única, cuando estas en movimiento me llaman a mí para que… ya sabes.
-Me mates. ¿Que ocurre no puedes decirlo?, eres un caza-vampiros, esa es tu misión- puse la mano derecha en mi cintura.
-Si, bueno da igual. Pero que veo no está la otra vampira es raro no veros juntas. No estará escondida para lanzar un ataque sorpresa sobre mí.- dijo mientras mostró una sonrisa desafiante.
-No, no está no tienes de que preocuparte, estoy yo sola. Además tu también estas solo o me equivoco. – Miré a mí alrededor.-  O es que tu amiguito el conejo está acechándome por algún lugar.
-Tks, ese conejo, a saber o que está haciendo.- dijo mirando hacia otro lado.
-Si yo te contara- dije en voz baja para que no me oyera y mirando hacia otro lado también.
-Ese conejo solo sabe estorbar.
-Oh, vamos Yû por que dices eso de un compañero, eso no está bien.- me burlé de él. En las últimas batallas había averiguado que no le gusta que le llamen Yû, pero yo lo seguía haciendo ya que no sabía como se llamaba, y además me gustaba picarle.
-¿Que ocurre? hoy no sacas tu katana, ¿no vas a usar tus habilidades conmigo?- me dijo.
-Acabo de matar a una persona tengo la suficiente fuerza como para no tener que usarla. Además hoy no estoy de humor para luchar, me retiro. Ya quedaremos en otra ocasión, y será la última.

Otra de las habilidades de los vampiros era que se podían transformar en un murciélago. Fue lo que hice para salir de allí, transformarme en murciélago gigante, así se diferencian de los murciélagos normales, los cuales son más pequeños.
Volví a la sede y esperaba que Juvia estuviera allí, estaba en su  habitación durmiendo con una gran sonrisa en su cara, debía de estar soñando con él. Durante los días siguientes estuve siguiendo a Juvia día si y día no. Los días que la seguía veía que se lo pasaba muy bien con ese caza-vampiros. Estaban muy unidos, pero no podía seguir mucho tiempo con eso. Los días que no la seguía me iba a cazar y en la mayoría de ellos me encontraba con el caza-vampiros de la katana.

-¿Que ocurre? Sigues sola, ¿es que os habéis enfadado?
-Contéstame a algo. ¿Tú sabes donde está tu compañero? ese al que llamas conejo.
-No, ¿por que?
-Tenía curiosidad. ¿Tú no?
-No es asunto mío, que haga lo que quiera mientras no interfiera con mi trabajo. – Dijo desenvainando la katana.- ¿Qué, hoy vas a luchar o volverás a huir? como huiste aquella vez.
-Tengo que descargar un montón de furia. Así que lucharé pero no lo haré con la katana. – abrí las alas de murciélago.
-Vaya, esto se pondrá interesante.- en esta transformación los ojos se volvían rojos por si solos
-Cuando quieras.

Comenzó a correr hacia mí con la katana bien sujeta y comenzó a atacarme con ella, pero a la velocidad a la que iba era casi imposible darme. Casi por que alguna vez me cortó en la parte del estómago, pero cicatrizó rápido.

-Sabes, me he acostumbrado a nuestras peleas, cada vez que lucho contra ti te haces más apetecible. ¿De verdad que no me dejas morderte?
-Me alegro de que te guste, pero no vas a probar una gota de mi sangre- dijo mientras volvía atacarme con la katana.- Ningento (Segunda Ilusión)- de repente su única espada se transformó en dos, uniéndose detrás de él con un rayo de luz verde.
-Vaya, tienes mas agilidades de lo que me esperaba. Pero solo es una ilusión, ¿verdad?
-Vampira lista-. Dijo mostrándome una leve sonrisa.- pero aunque sea una ilusión corta de la misma manera-. Volvió a atacarme, ahora con las dos Katanas.

Volé hasta ponerme detrás de él, golpeándole un par de veces, hasta que me agarré a él desde la espalda. Pero enseguida, se dio la vuelta y me atacó pero no consiguió herirme. Volé y me coloqué en lo alto de una viga.

-Aclárame una cosa tienes la edad que aparentas, o eres de esos vampiros que tienen 200 años y aparentan 30.- me dijo, mientras me miraba desde el suelo.
-¿Me estas llamando vieja?
-Solo era curiosidad.
-Pues… no te lo diré, adivínalo tú, haber si aciertas.
-Pues yo diría que eres de la de segundo tipo.
-Descarado. No has acertado. Para tu información tengo la edad que aparento. Bueno un año menos.- dije en voz baja.
-Así y ¿cuanto es?-Me dijo, parecía bastante curioso para lo que aparentaba.
-Serás.- me abalancé sobre él y conseguí tirarle al suelo, yo me puse encima de él atrapándole las piernas y los brazos para que no se moviera. – eso no se le pregunta a una dama, es de mala educación.
-¿Una dama? Yo no veo ninguna.-Dijo con sonrisa burlona.
-Que gracioso. Mira, ahora te tengo en la posición que quería, podría morderte, pero… resulta menos divertido si se hace así.
-Entonces por que no te quitas de encima de mí.- dijo con una sonrisita. Con ella me puse colorada. Salí volando y volví a subirme a la viga.- ¿Te ocurre algo?
-Lo siento debo irme.
-Pero si no hemos terminado la pelea.- salí volando de allí volví a huir como la ultima vez.

Pero que me pasaba, me había puesto colorada cuando él me sonrió, eso no era normal en mí y menos con un caza-vampiros, yo les odiaba. Todo esto me estaba afectando bastante tenia que hacer algo ya no podía dejarlo pasar más. Tenía un plan en mente pero era muy arriesgado llevarlo a cabo tenia que encontrar otra manera. 

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